Sunday, August 16, 2020

Bauhaus Una Joven De 100 Años.

Duró tan solo 14 años, pero fue la base del diseño industrial y la arquitectura moderna. Su filosofía,  hoy está más vigente que nunca y los movimientos reaccionarios que la acabaron, también.



Imagínese amigo lector, si hoy se organizara una escuela donde el aprendizaje no establece fronteras entre arquitectura, arte, diseños y artes y oficios. En este lugar cualquiera puede entrar, sin límite de edad, sexo o nivel de educación, en un proceso de aprendizaje mutuo, donde cada uno, dependiendo de su talento e interés, puede inclinarse por lo que le interese. Se hacen proyectos reales con las empresas y constructoras locales. Se trabaja sobre proyectos, no sobre materias, los estudiantes pueden profundizar en temas de su interés, desde tecnología hasta ballet.

 El foco está en el proceso, no en el resultado.

Parece la descripción de una innovadora y revolucionaria forma de educarnos, pero no es así, tiene cien años.

Bauhaus no creó un estilo, más bien una filosofía. En su corta vida tuvo varios directores, sedes y enfoques, De allí nació el Diseño Industrial y la arquitectura industrializada. Un diseño gráfico funcional de tipografía y el diseño de superficies como disciplina,
Curiosamente fue su cierre en 1933, que repartió a sus maestros por el mundo, especialmente hacia Estados Unidos, lo que logró que tuviera tanta influencia posterior.

Su ascendencia en la industria fue colosal. A ella se debe la creación de un lenguaje del producto desde los materiales y su transformación, El establecimiento de principios de geometría y simetría en los objetos de producción seriada, el correcto manejo del color, la economía y racionalización de los materiales, el diseño desde la producción y el "hacer" desde el carácter de los materiales.


A pesar que estos principios son aplicados hasta hoy por la industria y la construcción, empresas como la exitosa IKEA y los grandes rascacielos de cristal de Nueva York son un ejemplo de ello. Al final la educación tradicional por objetivos que tanto se irritó con Bauhaus, que ganó silenciosamente la batalla  hoy empieza a perder la guerra. Hoy buena parte de las escuelas de artes, arquitectura y diseños, son islotes dentro de un archipiélago que se llama Universidad. Los oficios fueron desterrados de estas instituciones y volvieron a ser considerados inferiores. Los  talleres desocupados, cerrados o desmantelados donde se prescindió de los maestros prácticos. El esquema piramidal y elitista escolástico donde los profesores no valen por su experiencia práctica sino por maestrías y doctorados.

El mundo ha cambiado mucho en 100 años. No tenían los maestros de Bauhaus un interés en el tema ambiental o de sostenibilidad, que estaba por fuera de su radar en esos tiempos, estaban muy lejos de imaginar el mundo conectado donde nos movemos hoy y no esperaban el ocaso y transformación de la industria.

¿Cómo sería hoy Bauhaus si los estamentos reaccionarios no la hubieran acabado? Nunca lo vamos a saber, pero podemos imaginar un lugar donde la gente entra a estudiar para experimentar, no hay clases magistrales, no otorga un título, pero se da un espacio de encuentro y descubrimiento, una formación personalizada de acuerdo a intereses y competencias particulares de cada estudiante, serían personas que formadas en la experimentación y con entusiasmo, montaría allí sus propios emprendimientos o se vincularían aportando a otros. La tecnología estaría conviviendo con el arte y la música. productos industriales serían diseñados por metalurgicos trabajando con programadores en empresas locales asociadas.

La reacción a los propósitos de Bauhaus en los estamentos tradicionales, sigue siendo la misma, pero la apertura y disponibilidad de la información, está logrando que lo que estos maestros soñaban se esté dando naturalmente, la descentralización del conocimiento, la inutilidad de las jerarquías, el diseño participativo y la ruptura de paradigmas largamente consolidados.
Larga vida a Bauhaus hoy más viva que nunca

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